“El valor del saber”, por Mellondeep

 

 

“El saber no ocupa lugar”; “no te acostarás sin saber algo más”… ¿cuántas veces hemos oído estos refranes, u otros similares? Para mí, sin ninguna duda, son las frases hechas de este tipo las más ciertas que existen, siempre que un@ se lo proponga, claro. A veces no somos conscientes de todo lo que puede aportar y beneficiar a nuestra vida el hecho de consumir cultura con cierta frecuencia, incluso varias veces al día.

Hace unas semanas, decidí darme una vuelta (otra más de tantas) por un par de pueblos del interior, y en uno de ellos (casi una aldea) me pasó algo curioso: dí tres vueltas a una misma manzana con el coche (creo que la única manzana de calles que había, de ahí mi insistencia en “encontrar” algo más), y en todas ellas me crucé con dos mujeres mayores que iban andando por una acera; la primera vez no me hicieron mucho caso, la segunda una ya se me quedó mirando fijamente, y la tercera vez que pasé, la señora que me había prestado más atención me hizo una señal con la mano, la típica que me hacían mis padres de pequeño cuando me portaba mal, a modo de profecía para indicarme que si seguía en mis trece, me iban a dar un “calmante”. Esta gesticulación siempre me ha parecido graciosa (probablemente porque en mi infancia siempre quedara en una simple amenaza y terminara yéndome de rositas) y cuando vi a la señora haciéndomela, mi primera reacción fue una especie de carcajada interior, que enseguida quedó ahogada por una sensación de sorpresa. ¿A qué venía eso? ¿le estaba molestando, si no le había dicho ni hecho nada?

Los minutos siguientes pensé sobre ello, y la conclusión a la que llegué es que ese gesto sólo pudo deberse a tener una mente cerrada, acostumbrada a ver todos los días las mismas cuatro caras y a escuchar en la televisión de su salón todas las desgracias que pasan a diario… a la ausencia de cultura, en definitiva, porque al fin y al cabo la cultura y el saber es lo que abren la mente. No vivo en un pueblo tan pequeño como ése, pero sí en uno pequeño, durante toda mi vida además, y sé de primera mano lo que ha limitado y limita las posibilidades culturales de la gente mayor que ha pasado su vida en sitios así, y que además en otra época no muy lejana sí vivían realmente aislados de todo. Por lo tanto, su conducta fue totalmente justificada y justificable.

Y esto me ha servido para valorar aún más el privilegio que tenemos muchos otros actualmente, más jóvenes, con una vida relativamente más cómoda y adaptados a las nuevas tecnologías, de tener acceso a casi todo lo que nos dé la gana.

Hay muchas personas, no sé si decir una mayoría, que posiblemente está malinterpretando el concepto de la “sociedad de la información”, para convertirla en la de la manipulación. Un gran amigo me lo describió muy bien hace unos días:

“Ahora la gente sabe leer, escribir, multiplicar y dividir (no todos), pero no sabe pensar. No se preocupan de tener una opinión propia porque ya tienen a los medios que opinan por ellos. Ya tienen a las noticias que les dicen lo que pasa, quien es el bueno y quien es el malo, y esa es su Biblia. Me da mucha pena esto, porque lo considero un sinónimo de estancamiento, o incluso de involución. “

Si tienes alguna duda acerca de la veracidad de esta idea, reflexiona sobre la situación política o económica actual, o sobre cómo han actuado siempre los poderes públicos y económicos para privar a la gente de enriquecerse culturalmente, o al menos de conocer las alternativas a su forma de organizar el mundo, y de tener acceso a ciertas informaciones y a ciertas verdades a lo largo de la historia. Me viene a la mente “Ágora”, cuando los cristianos le prenden fuego a la biblioteca de Alejandría; con ello aparentemente pretendían eliminar lo que para ellos era una cultura pagana, pero el trasfondo real era impedir que la gente tuviera acceso a los libros, a la cultura, para poder manipularlos a su antojo.

Reflexiona también sobre el poder de la televisión en la sociedad… la televisión es, o al menos la gran mayoría de sus contenidos, el medio menos recomendable para enriquecerse, o al menos para hacerlo sin prejuicios. Usa un arma muy poderosa para manipular, que es construir sus mensajes más a través de imágenes que de palabras, y partiendo de ese principio juega con nuestras percepciones, pretendiendo moldearlas a su antojo.

Una imagen puede valer más que 1000 palabras, pero que eso no te haga dudar del valor de la palabra, que es muchísimo… te lo dice alguien que siempre ha sido aficionado a leer, pero que además recientemente ha aprendido el valor de escuchar con atención a los demás.

Nunca es tarde para aprender algo nuevo, y menos aún para descubrir algo evidente para algunos, pero que tú no conocías. También puedes plantearte si algunas ideas que tienes en tu mente durante mucho tiempo son válidas; si te las han infundado, es probable que no lo sean, o sí, pero debes constatarlo.

Así que, sin prejuicios, aprende, abre tu mente y tus ojos, también el resto de tus sentidos, enriquécete… no le pongas límites al saber y a la cultura, porque realmente no lo tienen… viaja (física o mentalmente), escucha, piensa… conocer todo lo que te rodea te ayuda a conocerte mucho mejor a ti mism@… no puedes cambiar el mundo, pero sí tu mundo, y al menos conseguirás ser tú, y no otros, el dueño o la dueña de tu vida. Y a partir de ahí, a soñar…

3 Respuestas a ““El valor del saber”, por Mellondeep

  1. Namaskar- Marta

    Totalmente de acuerdo; los medios de comunicación son los pensadores de esta sociedad. Supongo que hoy en día, por el ritmo que se lleva (y por lo que la gente suele decir) lo que no quieren es pensar y comerse la cabeza. Pero no podemos escuchar y creer (que es lo que pasa). Hay que escuchar, analizar y quedarse con lo bueno, lo que nos enriquece; sinó es así, para mi opinión mejor no ver la televisión, no leer prensa, ni escuchar radio… pq sinó es cuando nos estamos dejando manipular por todos aquellos que están arriba y que no sólo dirigen el país (para lo que sé les eligió) sinó que nos quieren dirigir , quieren ser los pastores y que todos los demás seamos el rebañico. Y eso es lo que no tenemos que permitir; hay que ver, oír, leer, abrir la mente, los ojos… (cómo bien dices) y empezar por cambiar nuestro mundo y ser dueños de nosotros mismos, POR LO MENOS!!!, QUÉ SEAMOS NUESTRO PASTOR

    BESETS, a consumir cultura… pero de la buena.

    me gusta el artículo!! felicidades

  2. Pingback: El valor del saber « Viaje al centro de mi universo

  3. Hola filósofo/loco:

    Descubrí tu blog hace un tiempo a través de Google ya no recuerdo buscando qué, por lo que sería hace bastante tiempo. Sin embargo, quiero que sepas que lo añadí a mi lista de suscripciones en Google Reader y procuraré leerte a medida que vayas escribiendo.

    Antes que nada decidí leer la sección ‘del autor’, y he de decirte que tienes una cabeza bien amueblada para ir diciendo por ahí que eres un filósofo loco : ) . Y sin ánimo de hacer más cumplidos te diré que me gusta tu actitud y es por eso que te comento lo que te comento.

    La cultura… pues no sé que decir sobre ella aparte de que se cultiva. La sociedad no sólo está manipulada: está confusa, desinformada, aturdida. Pero es lo que hay. Procuraré comentarte más cosas e ‘intentar hacer algo de provecho’ si es que ello puede llegar a ser posible.

    Ánimos,

    Daniel

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