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¿Qué tendrá la Luna?

La Luna es el único satélite natural de la Tierra. De hecho, se cree que la Luna se creó tras un gran impacto, a partir de trozos de nuestro planeta.

Ha sido y es adorada por multitud de tribus y civilizaciones a lo ancho del mundo y a lo largo de toda la historia. Se le han dedicado canciones, poemas, debates, libros, mitos, leyendas… y sin embargo, nadie sabe contestar con certeza acerca de qué es lo que realmente tiene la Luna que cautiva tanto al género humano. ¿Qué es lo que tiene la Luna?

Pues bien, yo que soy bastante escéptico, nunca le he visto la “gracia” a la Luna. Sí, es un astro muy bonito que brilla mucho, influye en las mareas, tiene unos ciclos cuanto menos curiosos y admito que, cuando está llena, ilumina la noche con una luz preciosa. Pero a parte de eso, en 25 años no le he visto nada más a la Luna.

Pero la vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida, y hace poco yo volvía a mi casa muy cansado después de un duro partido de fútbol. Era muy tarde, las calles estaban vacías y el cielo bastante encapotado. De repente, sin saber por qué, me dio por mirar arriba, al cielo. Dos enormes nubarrones se movían juntos, pero no revueltos. Iban lentos, muy lentos. Su sincronía era curiosa, tirando a graciosa, como dos personas que se gustan, que van caminando juntas por la calle pero que no se atreven a cogerse la mano, que guardan siempre una prudente distancia.

De repente, por aquella graciosa separación entre nubarrones empezó a asomar una preciosa Luna llena, más grnade y más brillante de lo que nunca la había visto, y sin darme cuenta todo desapareció. El tiempo y el espacio, mi cansancio, las calles, el ruido de los pocos coches que circulaban… todo. Sólo estábamos ella y yo. No quería ni podía apartar la mirada de aquella maravillosa Luna. Es algo que no puedo reproducir con palabras, me quedé absolutamente hechizado, con los ojos como platos y la mente en blanco, sin poder dejar de mirarla.

No sé el tiempo que pasó, sólo sé que de repente la Luna se escondió de nuevo tras los nubarrones y yo volví a la consciencia. Automáticamente, sonreí, cogí de nuevo mi mochila y emprendí camino a mi casa, con la sensación de haber vivido un momento único, desconcertante y maravilloso a partes iguales.

No sé si algún día sabré que es lo que tiene la Luna que la hace tan fascinante, pero como diría el gran cómico José Mota: “Aún no sabiéndolo, tenerlo… lo tiene”.

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