Mucha vida en poco tiempo

Seguro que alguna vez en tu vida (tal vez cientos de veces) te has sentido mal porque estabas haciendo algo que te gustaba y has tenido que dejarlo para hacer otra cosa. Seguro que en algún momento te has sentido mal porque te ha faltado tiempo para hacer todo lo que debías o querías hacer. A todos nos ha faltado tiempo alguna vez para seguir haciendo cosas con las que estábamos disfrutando.

No es nada anormal, más bien al contrario. Aparte de ser algo habitual en los tiempos que corren, se trata de un axioma básico inherente a la condición humana.

Nuestra vida tiene un límite en el tiempo, y todas las cosas que podemos hacer o conocer tienen otro límite, desconocido y exponencialmente superior al de nuestro cuerpo caduco. Conforme pasan los años, más gente nace, más se crea y más se descubre… más se separan estos dos límites.

Ha sido siempre así y, hasta que la ciencia diga lo contrario, así seguirá siendo. La vida es corta en comparación con todo lo que se podría llegar a hacer en el mundo. En relación a todo lo que hay por experimentar. En relación a todo lo que nos ofrece la propia vida. Ars longa, vita brevis.

La primera vez que te das cuenta de que no vas a disponer del tiempo suficiente como para hacer todo lo que te gustaría, resulta una sensación muy frustrante. Por no hablar de aceptar que seguramente tampoco dispondrás de los recursos necesarios para hacer todas esas cosas que desearías.

Si consigues asimilar esto, cosa que de por sí sola ya puede requerir mucho tiempo y esfuerzo, tu cerebro se pone a trabajar incansablemente en la horrible pero necesaria tarea de discriminar. En el maravilloso arte de elegir.

Cual Lazarillo de Tormes auspiciado por la necesidad, tu cabeza puede rebelarse y exprimir al máximo las posibilidades para darle a tu yo consciente lo que necesita. Una salida válida para una situación estructural que es decepcionante, pero a la que hay que buscarle el lado bueno. Ponerse las pilas para no caer en el abismo.

En ese momento, tu cerebro busca una respuesta. Una limosna, un mendrugo de pan duro para seguir agarrado a la vida. Un sutil engaño que, en condiciones normales, no habríamos sabido o querido realizar. Falsificar una llave con un trozo de barro para robar un pedazo de queso del baúl del viejo ciego y cascarrabias. Una picaresca española que mantenga a nuestra arteria aorta aportando sangre. Un sentido a nuestra vida.

En otras palabras, cuando tomas consciencia del poco tiempo que vivirás (en relación con todo lo que hay por hacer en el mundo) tu cerebro busca la manera de conformarse con el tiempo que presumiblemente vas a tener. Acepta las condiciones actuales y, sin pararse a llorar, busca alternativas. Puesto que, en principio, no hay manera de alargar mucho ese tiempo de vida, hay que equilibrar la ecuación dándole nuevos valores a algunas de las variables.

De esta manera, y como el tiempo de vida que tenemos es más reducido de lo que quisiéramos, hay que estirarlo para tratar que dé de sí y poder  condensar nuestras experiencias de modo que podamos captar la esencia de las mismas sin necesidad de vivir cientos de años. Tratar de sentir en poco tiempo las cosas importantes que nos podría llevar media vida (o la vida entera) aprender. Dicho de otro modo más breve y popular, Carpe diem.

Así, podemos conseguir el efecto contrario al que produjo en su día tomar consciencia de la levedad de nuestra existencia.

Saber que nos faltaría tiempo en la vida para hacer todo lo que quisiéramos nos produjo decepción, desidia y tristeza. Sin embargo, disfrutar de cada momento al máximo, estirando cada minuto, nos proporcionará todo lo contrario: una agradable sensación de realización, vitalidad y felicidad.

Nos daremos cuenta, de esta forma, de que no necesitamos vivir cientos de años para hacer todo lo que queremos hacer, si sabemos apreciar lo que estamos viviendo en este momento. Rescatando otra célebre frase, disfrutar de las estrellas en lugar de llorar por no poder ver el sol.

No vamos a poder conocer todo lo que nos gustaría, se nos van a escapar muchas cosas. No vamos a poder viajar por todo el mundo, ni conocer a todas las personas increíbles que existen, ni leernos todos los libros, ni jugar a todos los juegos, ni ver todas las películas, ni hacer el amor a todas horas, ni aprender todas las artes y oficios, ni ser el niño en el bautizo y el muerto en el entierro. Es cierto, todo eso no lo podremos hacer. Nos va a faltar tiempo, y tendremos que conformarnos con una parte representativa de todo eso que nos interese.

La vida, en cierto modo, es como una colección de cromos que nunca podremos completar porque siempre habrá alguno que no podamos conseguir. Y tendremos muchos repes.

En lugar de querer hacerlo todo, conocerlo todo y vivirlo todo, tenemos un presente, un latido de corazón. Una sensación producida por una reacción química dentro de nuestro cerebro. Átomos minúsculos e insignificantes que encierran poderosas cantidades de energía, aún por descubrir. Un segundo que puede cambiar para siempre nuestra existencia. Nuestro rumbo. Un aquí y ahora.

Y lo cierto, lo irremediablemente cierto, es que no tenemos nada más que eso.

Ya no existe el pasado, y por supuesto tampoco el futuro. El pasado existió y el futuro tal vez exista mañana, pero no están ahora. No están aquí. Ahora sólo nos tenemos a nosotros.

Yo a ti y tú a mí. Yo a mí y tú, a ti mismo.

Y no es poco.

Para continuar la interacción dentro del blog, he creado la sección Firmas invitadas.

Inaugura la sección Mellondeep con el texto “El valor del saber”.

Espero que lo disfrutéis y, si os interesa, que os animéis a participar en la sección para que sigamos interactuando. La comunicación nunca resta, siempre suma.

8 Respuestas a “Mucha vida en poco tiempo

  1. Y que tal el tiempo limitado a una viva con fecha de caducidad puesta como limite por ti mismo ( http://www.incendialaciudad.tk/2010/06/28/930 ) ?
    Si que me va a faltar tiempo(algo así como la canción twenty years de placebo, pero con el numero 30)

  2. Pingback: Mucha vida en poco tiempo

  3. La sensación de falta de tiempo me estuvo agobiando durante una temporada hasta que pensé que a lo mejor hay tiempo de sobra (no estoy dicendo con esto que la vida se me haga larga) y a veces lo que necesitas es ganas de hacerlo.

    No todo es tiempo, si no que existen desde leyes hasta normas no escritas que te impiden ir alcanzando sueños. Obligaciones y compromisos que te paran los pies cuando es el momento de salir corriendo detrás de tus deseos.

    No todo es tiempo. Tambien el lado personal, el carácter y las cicatrices de cada uno hacen que el tiempo no sea la variable determinante. A veces un segundo dura más que un año entero.

    Sin enrollarme más (que parece que me estoy pasando): el tiempo es relativo somos nosotros mismos los que nos encargamos de llenarlo.

    PD: La canción de Placebo una de mis joyas preferidas

  4. Namaskar- Marta

    http://www.haboob.net/index.php/opc/300500/idi/esp/idlyric/354

    Me encanta esta canción, me hace recordar que esto son dos días, y que hay que vivirlos disfrutando cada minuto, cada momento. Qué el pasado ya no está, el futuro no lo sabemos, pero el “aquí y ahora” es lo que nos importa… DISFRUTEMOS… que después será tarde.

    un abrazo

  5. @Edurne: ¿Qué tal una vida sin deseos, sin objetivos, sin metas, sin plazos?

    http://www.cronista.com/notas/210765-vivir-objetivos

  6. Gracias a todos por vuestro tiempo!!

    FCR, gran canción la de Placebo, sin duda.

    Edurne, es cierto que a veces el tiempo no es la variable más determinante. A veces hay varias cosas que nos separan de nuestros objetivos pero no hay que minusvalorar nunca el tiempo. Si te propones hacer algo en la vida, el tiempo siempre va a ser una variable a tener en cuenta. Una de las más importantes.
    Tal vez, el tiempo no nos parezca una de las cosas más importantes porque creemos que tenemos mucho por delante, y seguramente no sea así tanto como lo pensamos.

    Marta, enorme la joyita de canción que nos has brindado! Es un placer conocer nuevas impresiones, nuevos textos, nueva música gracias a los demás.
    Efectivamente, el aquí y ahora es lo que importa. Right here, right now, como dice mi amigo el guiri Antonio (al que le dedico un post en el blog) el resto sólo es una ilusión.
    Es tan importante como complicado tomar auténtica consciencia del momento presente, de este momento en el que estoy escribiendo y tú leyendo. Hay que valorarlo porque no volverá.
    Ha sido un auténtico placer conocerte.

    Chechu, te agradezco sinceramente el artículo que has aportado. Está lleno de reflexión y me ha aportado un punto de vista un diferente de algunos de los parámetros vitales.
    Es un placer seguir aprendiendo de las cosas que descubro gracias a gente como tú. Gracias por ser una co-incidencia en mi vida.

    Un abrazo a todos!

  7. ¡Veo que sigues en forma! Tal vez lo que necesitamos más tiempo sin tiempo, como decía Benedetti:

    Un abrazo.

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