El camino hasta Dios: La inteligencia artificial

Hoy he visto un episodio de Redes. En él Eduard Punset charlaba con un científico, de nombre Raymond Kurzwerl al cual presentaba como alguien especialista en predecir avances tecnológicos. El programa trataba sobre la Inteligencia Artificial, algo que puede que nos parezca pintoresco e incluso puede que ni siquiera relevante. Todo esto de los ciborgs, los androides, los robots y los que nos evoca a la ciencia ficción, de alta o baja escuela, según gustos, claro. En principio podía resultar un programa más, incluso puede que no uno de los mejores ni uno de los más evocadores…

De repente me vi viendo a un tipo con una  verborrea contundente, con un gesto natural hablando de algo tan trascendente como el futuro de la vida y con una gran sensación de saber a ciencia cierta (nunca mejor dicho) que lo que está diciendo va a cumplirse tal y como todo lo que un día dijo se ha ido cumpliendo. Vamos, alguien con una credibilidad máxima. Punset disfrutaba escuchándolo encandilado.

Aquel hombre tan creíble estaba poniendo fechas al avance de nuestras tecnologías actuales y estaba fijando los límites de la evolución humana. Ni más ni menos.

Dijo, entre otras muchas cosas (ved el episodio si podéis, os lo ruego) que paulatinamente la tecnología iba a pasar a fusionarse con nuestros cuerpos de carne y hueso, hasta alcanzar la “homogeneidad”, por así decirlo. Hablaba también de nuevos seres con los que conviviremos: los robots y los espacios virtuales en los que viviremos, sensorialmente idénticos a la realidad. Es la manera en la que la tecnología, dice, se va uniendo al hombre para hacerlo perfecto.

Hablaba de mecanismos. De todos esos mecanismos que poco a poco, casi sin darnos cuenta, están mejorando nuestras capacidades físicas y mentales, haciéndonos vivir más tiempo y mejor. Hablaba de la robótica y la genética. De los avances que han habido, por ejemplo, para que discapacitados sensoriales de toda índole mejoren notablemente sus capacidades mermadas.

Asimismo, tampoco se cierra la puerta de estos avances “no naturales”, por así decirlo, a cualquier persona. De esta manera, asegura, la tecnología nos está llevando a evolucionar tanto que acabaremos siendo, “por naturaleza”, suplantados tecnológicamente por mecanismos. Mecanismos que nuestras mentes no se atreven a imaginar, pero que ya existen. Son los sensores cerebrales, órganos artificiales y toda clase de “repuestos” para nuestro organismo, incluso más efectivos que los órganos débiles y poco longevos que la naturaleza nos ha regalado. Se están poniendo a prueba hoy cientos de avances tecnológicos diferentes, poco a poco reducen su tamaño, y todo esto sucede a ritmo vertiginoso.

Toda esta parrafada resulta en que este nuevo ser “humano” descrito por el reconocido científico, no dejará de avanzar. Y poco a poco mejoraremos nuestra propia genética para que sea mejor, más resistente, duradera, efectiva, bonita… perfecta.

Perfecta, pero… ¿Real? Nos recodaban Matrix, gente como Asimov, y todo eso que se ha escrito, dicho y hecho acerca de la robótica, la genética y el futuro. ¿Hace falta volver a preguntarse si todos estos estaban “tocados” de la cabeza? Cada vez parece más que no.

La sensación de que acabaremos siendo avanzados genética y teconológicamente, tal y como describia este gran científico es, cuanto menos, sobrecogedora. No cesaba esto aquí ni mucho menos, en el futuro (no hablamos de más de unos 60 o 70 años), incluso podremos hacer “copias” tecnológicas y biológicas de nosotros mismos (¿clonación… virtual?) y la humanidad avanzará por todo el universo mucho antes de lo que pensamos. Si os digo la verdad, por lo menos tuve la sensación de estar escuchando una novela de ciencia ficción. Lo que describía con tal… normalidad…

Entonces, ya finalizando (no os aburro más, amigos) y preguntado el científico Kurzwerl sobre la “humanidad” de esta nueva “humanidad” creada por nosotros mismos, él nos viene a decir que lo ve todo como la manera en la que el ser humano ha evolucionado siempre. Cada paso adelante del ser humano está relacionado con avances tecnológicos, desde los palos para sacar la miel hasta la rueda, o más actualmente hasta los elementos mecánicos y electrónicos que pueden mejorar nuestro cuerpo y nuestra mente para hacernos más longevos, sanos y cada vez más inteligentes. Según él, y aquí biene lo bueno, está relacionado todo con el alma del ser humano.

El alma del ser humano -asevera Kurzwerl- busca la perfección, mitificada en Dios. Alguien omnipotente, que lo sabe todo, y no tiene límites. Hasta ese extremo es hacia donde nos dice que estamos evolucionando tecnológica y biológicamente. Los humanos siempre hemos buscado la perfección, superando siempre nuestros propios avances y sin ponernos límites. ¿Hasta donde llegará el ser humano en su evolución genética y tecnológica? Según este hombre, hasta la perfección. Hasta llegar a ser casi tanto como Dios. Ahí es nada lo que nos dice este reconocido especialista en Inteligencia Artificial. ¿Qué os parece?

PD: Si accedéis al link de este científico, veréis que los de su gremio le llaman Cybernostradamus, ya que siempre se cumplen las evoluciones tecnológicas tal y como las describe. No sé a vosotros, pero a mí eso ya me da respeto.

Un pequeño avance:

Grandísimo el episodio que nos ha regalado el gran Eduard Punset. Gracias maestro.

Espero que os haya gustado.

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Una respuesta a “El camino hasta Dios: La inteligencia artificial

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